Escrito por Super User

El aprendizaje de la convivencia constituye un valor fundamental y un objetivo prioritario de la formación, como lo expresa la Ley General de Educación;  ello implica que tenemos la responsabilidad institucional de formar a nuestros estudiantes, en acuerdo con principios éticos dentro del   respeto y la  tolerancia.

“La educación como derecho fundamental conlleva deberes del estudiante, uno de los cuales es aceptar y cumplir el reglamento o las normas de comportamiento establecidas por el plantel educativo, al cual se encuentra vinculado. Su inobservancia permite a las autoridades escolares tomar las decisiones pertinentes cuando deban corregirse situaciones que estén por fuera de la Constitución, de la ley o del ordenamiento del ente educativo, respetando el debido proceso. El  deber de los estudiantes radica, desde el punto de vista disciplinario, en respetar el reglamento y las buenas costumbres, y en especial las normas de   presentación establecidas por el colegio, así como los horarios de entrada, de clases, de recreo y de salida; el debido comportamiento y respeto por sus profesores y compañeros…(Sentencia T-569 de 1994).

“La disciplina, que es indispensable en toda organización social para asegurar el logro de sus fines dentro de un orden mínimo, resulta inherente a la educación en cuanto hace parte insustituible de la formación del individuo. Ver documento.